La muerte de Víctor toca muchas fibras. No era necesario ni que hablásemos. Nos entendíamos. Fue todo este año (2003) un año de encuentros y comunicación mediante correos electrónicos, notas en papeles que venían en los paquetes con materiales que me mandaba, y llamadas telefónicas para resolver dudas o decirnos cómo anda la vida. Tenía para mí, y así se lo he dicho a Andrea en más de una ocasión, que cuando arrancara la web, cuando se presentase, le escribiría un correo personal diciéndole muchas cosas, dándole las gracias por haber depositado en mi tan gran confianza, que sé por él mismo no defraudé.

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1
Vìctor Mira. Carteles. Art or Prostitution. Wolkenkratzer Art Journal, Núm. 6/1989

2
Víctor Mira. Dibujo. Good-bye series, detalle.

3
La foto de las zapatillas de Víctor Mira, aparecidas en Die Zeit. Magazin. 30 de Diciembre de 1994. Wem gehören die bloß? Joan Miró. Victor Vasarely. Günter Förg. J.P. Raynaud. Víctor Mira. Mark Kostabi. Roman Opalka.

Pero lo que a mí me pone los pelos de punta y me hace brotar lágrimas en los ojos es el momento en que Víctor murió.

Acababa de hacerle el Ciclo Años 1985-1998, que es una Pasión, un Via Crucis, el camino que hubo de recorrer Jesucristo, con la cruz a cuestas. También es una procesión, con sus pasos y saetas. Y aprobó que ese capítulo tuviera música, el estribillo de los tambores y trompetas de la música de Semana Santa (Saeta, Miles Davies, Sketches of Spain), nada más entrar en el capítulo. Cuando lo vio Víctor me llamó por teléfono ipso facto: "Carlos, acabo de verlo. Es tremendo. No tengo palabras." Estaba emocionado, le tremulaba la voz. Dijo que daba una vez más en el clavo. Y para colmo, la saeta última, es una suerte de predicación y advertimiento a los artistas jóvenes del mundo de la máquina feróz en la que muy difícil es no perecer triturados.

Acabado ese capítulo, en el que Víctor es una suerte de Jesucristo mostrando lo que implica sobrevivir libre y artista en el mundo, comencé a estudiar el Ciclo Estilitas, personajes éstos de los que estoy documentado al dedillo.

Este capítulo de los Estilitas ya no sería vertical como los anteriores sino horizontal porque Víctor relacionaba Estilitas con camino por el hecho de que allí donde un Estilita se trepaba a una columna para desaparecer del mundo y particularmente de los hombres, se hacía pronto un camino labrado por los pies de los hombres y mujeres que acudían a consultar el oráculo de su vida propia al hombre allá arriba subido, y que consideraban santo por hallarse más allá de la futilidad de las ansias y esperanzas que atosigan sin tregua a la mayoría de los hombres y tejen el mundo en que vivimos.

En este capítulo el visitante habría de andar necesariamente el camino horizontal de este capítulo, que comenzaría por las grandes piezas dípticas y trípticas en la que se observa la condición de estos estilitas hombres, encadenados al cielo, y cuya columna es cruz. Como separadores (camino, tiempo, andadura) habría fragmentos diversos de textos de Víctor en los que trata a su modo de estos seres estilitas. Y caminando este camino llegaríamos a Zaragoza, a la basílica de El Pilar, y al Ebro, a cuya orilla estaría Víctor Estilita sentado en la cúspide de la columna natural de un árbol desnudo en invierno, al lado mismo de la Vírgen del Pilar, "Mujer Estilita", y Buñuel, también estilita, por su Simón en el desierto, cosas ambas que deseaba estuvieran en el capítulo. Y estaría también en este capítulo la Venida de Víctor Mira a Zaragoza, cuando la gran exposición de Apología del éxtasis, en abril-junio del 2002. En el prólogo de ese catálogo, el mismo Consejero de Cultura y Turismo del Gobierno de Aragón de esas fechas, habla de "venida", en el contexto de regresar, volver, venir, Víctor Mira nuevamente a Zaragoza. Pero esa venida yo la tenía pensada, y era esto una sorpresa para Víctor, como una venida no distinta a la venida de la Virgen del Pilar en la noche del 2 de enero del año 40, al apostol Santiago el Mayor, cuando éste se encontraba con sus discípulos junto al río Ebro.

La palabra "venida" consta en las páginas oficiales de Internet de la basílica del Pilar para referirse a la aparición de la virgen a Santiago, sobre el pilar que dicen ella misma trajo. Víctor Mira Estilita en la cúspide desnuda de un árbol invernal de tú a tú con la Virgen del Pilar, Luis Buñuel, la "venida" de Víctor Mira a Zaragoza representada por la portada del gran catálogo Apología del éxtasis, y luego las obras últimas que me envió para completar el capítulo, conocidas en parte las posibilidades e intenciones de este capítulo. Estas últimas obras son tres esculturas: Bastón de peregrino, Corona de espinas, y Ángel. Hemos llegado al final del camino y del Ciclo Estilitas, falta sólo una buena foto de Víctor actual, el hombre Víctor, mirando hacia el futuro, hacia lo no andado todavía, y que habría de ser la foto que hoy se halla en home, en la página principal o entrada de su web.

Este capítulo era una verdadera sorpresa para Víctor.

Y ahi, en esas circunstancias, en ese macro y micro mundo de relaciones y circunstancias y significaciones, muere Víctor. No muere: se mata.

Leo en uno de los últimos mails recibidos de Susi que cuando Susi le preguntó a Cristi durante lo más negro de la muerte de Víctor "¿Y ahora qué hacemos?", Cristi respondió:

Seguir viviendo.

 

Carlos Miragaya